100 Años de túnicas blancas ante la Amargura.




No siempre fueron así ya que en 1808, año que se reorganiza la Cofradía, llevan túnicas los nazarenos en el paso de Cristo, aunque no se especifica el color y los de la Virgen van de "traje".
En 1828, tras otro periodo de decadencia la hermandad se reorganiza otra vez, y en sus reglas se especifica "que la túnica habría de ser por ahora de color negro, pero cuando la Hermandad tenga posibilidades la deberán poner blanca"; ese año hacen estación de penitencia con túnicas blancas los nazarenos del Señor y negras en los de la Virgen.




En el año 1831, al estar prohibido asistir a las procesiones con la cara tapada, se acordó que saliera la cofradía con "traje". Esta medida no duró mucho, pues al año siguiente salieron de igual manera que en 1828, con túnicas blancas los nazarenos del Señor y negras en los de la Virgen; siguieron saliendo con esta indumentaria hasta el año 1866 en el que en el Cabildo de salida se acordó "que los nazarenos del paso de la Virgen llevasen las túnicas blancas y antifaz morado" haciéndose efectivo a partir del siguiente año. Como podemos ver en la Litografía datada entre los años 1860 y 1866 de M. Grima.




En 1899 Francisco Almela describe las túnicas de la hermandad de esta manera: "Los nazarenos del paso del Señor usan túnicas blancas con las insignias blancas bordadas en oro y los de la Virgen túnicas blancas con capirotes morados y las insignias moradas y bordadas del mismo metal", se sobreentiende insignias como el escudo sobre el antifaz.

Ciertamente una imagen vale más que mil palabras y aunque las  litografías nos pueden aportan muchos datos y detalles, no tienen la veracidad historia que aporta una foto, bajo estas líneas una de las joyas del pasado ya desaparecidas, por un lado el palio de Juan Manuel Rodríguez Ojeda (que adquirió la Hermandad del Desconsuelo de  Jerez) y por otro lado una preciosa túnica propia de una cofradía romántica.        




Tras imponerse en Cabildo General de 1910 el carácter de "silencio" de la Hermandad, se prohibe la salida de los niños en 1911  y se cambia el antifaz morado de la Virgen para ser blancas, llevando ambas comitivas del Señor y la Virgen túnicas blancas ahora, aunque distinguiéndose por el cíngulo morado de la comitiva del Cristo, y amarillo la de la Virgen, colocándose además escudo del tamaño de una cuarta la Cruz de San Juan sobre fondo rojo en el antifaz.
También es destacable en esta litografía firmada por Hohemleiter ver que los nazarenos ya no calzan zapatos de hebilla como aparecen en las de Grima, los cuales se cambiarían en la reforma de 1911 por la "sandalia hebrea" como ya hiciera el Gran Poder en 1904.

Se desconoce exactamente cuando cambió al cinturón de abacá, pero tuvo que ser entre 1911 y 1927. La pintura más arriba de Francisco Hohenleiter es posterior a 1927 y en ella ya se observan los cinturones de abacá.


 
Hoy en día procesionan con túnicas de color blanco de cola con cinturón de ábaca y sandalias color avellana con calcetín blanco.
Los nazarenos llevan la cola sobre el brazo al estilo antiguo y llevan escudo en el antifaz sobre un fondo circular rojo la Cruz de San Juan.
No olvides ver en la sección de videos un corte de  la Hermandad pasando por la Catedral en 1925.

Primeras normas sobre las túnicas

 

En el libro III capítulo XIII, "De celebrationi missarum, de divinis officiis et procesionibus", firmadas en el Sínodo que celebró en la Catedral el año 1604, el Iltmo. y Rvmo. Cardenal-Arzobispo de Sevilla, Sr. D. Fernando Niño de Guevara, trata sobre lo que se ha de guardar en las procesiones de disciplinantes.
"Exhortamos y encargamos a todos los fieles que salieren para hacer penitencia de sus pecados, que vayan en ellas con mucha devoción, silencio y compostura, de suerte que en el habito y progreso exterior se eche de ver el dolor interior y arrepentimiento de sus pecados y no pierdan por alguna vanidad o demostración exterior el premio eterno que por ello se le dará. Y por experiencia se ha visto que de salir estas cofradías y procesiones de noche se han seguido y siguen muchos inconvenientes, pecados y ofensas de Nuestro Señor mandamos a nuestro Provisor de orden como todas ellas salgan de día, señalándoles la hora en que cada una ha de salir y cuando por ser tantas las que hay en esta Ciudad no hubiere lugar de salir todas de día, mandamos que a lo más largo a las nueve de la noche hayan acabado de andar todas si no fuere la de la Santa Vera Cruz. Y asimismo mandamos que nuestro Provisor les señale las calles por donde cada cofradía ha de ir y la hora en que ha de salir y la orden que sobre esto le dieron, mandamos que las guarden y cumplan y no vayan ni pasen contra ella en manera alguna, ni se encuentren ni riñan sobre el pasar antes la una que la otra ..."







Respecto a los disciplinantes, el Sínodo hace las siguientes apreciaciones:
"Ytem mandamos que las túnicas que llevaren sean de lienzo basto y sin bruñir, sin botones por delante y atrás, sin guarnición de cadenetas ni de randas; que no tengan brahones, ni sean acolchadas, ni ajubonadas".
"Que los que se disciplinaren, ni rigieren la procesión, ni los que llevaren los pendones o insignias con túnicas, no lleven lechuguillas en los cuellos, ni zapatos blancos ni medias de color".
"Que no se disciplinen descubierto el rostro, si no fuere que, por algún desmayo o accidente que les dé, sea fuerza descubrirse".
"Que no lleven tocas atadas a los brazos, así como otra señal para ser conocidos".
"Que las mujeres no vayan con túnicas ni se disciplinen".
"Que los que fueren en su hábito con luces, vayan en su orden delante del primer guión o estandarte de la procesión, y no puedan en manera alguna ir entre los que van disciplinando ni a su lado".
"Y,porque somos informados que, por tener algunas cofradías pocos cofrades que se disciplinen, alquilan algunos que lo hagan, y es cosa muy indecente que por dinero y precio temporal se haga cosa tan sana, mandamos que de aquí adelante no se haga, so pena de escarnio mayor, en que incurran los que reciban el dinero y los mayordomos que se los dieren".
Como podemos apreciar por las advertencias que en el Sínodo se realizan, ya en 1604, se apreciaban irregularidades en los desfiles procesionales: lujo en las túnicas de los cofrades, alquiler de disciplinantes, y otras irreverencias que iban dejando atrás el austero y penitencial estilo de las cofradías de la centuria anterior.
Pero estas normas del Sínodo no debieron cumplirse en su totalidad, pues el Provisor Cobarrubias en 1623 da un Edicto en el que prohíbe a las Cofradías llevar hombres alquilados para la disciplina o mujeres azotándose, y vuelve a recordar las normas sobre las túnicas que están contenidas en las Constituciones del año 1604.
Cuatrocientos años después nada nuevo bajo el mismo cielo.


La aparición del Capirote.


El sevillano Alonso de Hojeda O.P. convenció a la reina Isabel, durante su estancia en Sevilla entre 1477 y 1478, de la existencia de prácticas judaizantes entre los conversos andaluces. Un informe, remitido a solicitud de los soberanos por Pedro González de Mendoza, arzobispo de Sevilla, y por el dominico segoviano Tomás de Torquemada, corroboró este aserto. Para descubrir y acabar con los falsos conversos, los Reyes Católicos decidieron que se introdujera la Inquisición en Castilla, y pidieron al Papa su consentimiento. El 1 de noviembre de 1478 el Papa Sixto IV promulgó la bula –“Exigit sinceras devotionis affectus”-, por la que quedaba constituida la Inquisición para la Corona de Castilla, y según la cual el nombramiento de los inquisidores era competencia exclusiva de los monarcas. Sin embargo, los primeros inquisidores, Miguel de Morillo y Juan de San Martín, no fueron nombrados hasta dos años después, el 27 de septiembre de 1480, en Medina del Campo.

En un principio, la actividad de la Inquisición se limitó a las diócesis de Sevilla y Córdoba, donde Alonso de Hojeda había detectado el foco de conversos judaizantes. El primer auto de fe se celebró en Sevilla el 6 de febrero de 1481: fueron quemadas vivas seis personas. El sermón lo pronunció el mismo Alonso de Hojeda de cuyos desvelos había nacido la Inquisición Española.


No podemos atribuirle directamente al Dominico Sevillano la aparición del capirote pero sí la  consecuente aparición del mismo en los “penitenciados” condenados por la Inquisición con en el habito “sambenito” (ver sus varias vertientes en http://www.gabrielbernat.es/espana/inquisicion/ie/proc/penas/penas.html#penasambenito) ya que cien años después,en 1586 se incorpora como armazón del antifaz el actual capirote. 
Según Carrero Rodríguez, la Hiniesta fue, según se refiere en esta regla añadida en 1586, la primera cofradía sevillana en utilizar el capirote alto tal y como lo conocemos hoy.
Alejandro Guichot indica que aquel mismo año la Hermandad de los Nazarenos del Silencio, también adoptó el capirote alto como lo usaba la Hiniesta.

La túnica de los disciplinantes en España.



Martínez Montañés viendo la salida de Pasión.

Llegan estas prácticas religiosas hasta nosotros, a través de los reinos de Castilla, con la presencia de los franciscanos, ya asentados en Andalucía. Las epidemias, la falta de alimentos, las guerras con su gran demografía son caldo de cultivo para estos actos penitenciales, que fomentados por los grandes predicadores de la época, como San Vicente Ferrer en el año 1410, o San Juan de Avila en el año 1527, y que junto a los Vía-Crucis realizados por San Alvaro de Córdoba, en el año 1420, y el de D. Fabrique Enrique de Ribera, en el año 1521 en la Capital hispalense da origen, a estas agrupaciones de fieles, que a modo de rogativas, y expiación de sus culpas formaran los citados cortejos.
Cuadro de D.Antonio Perez Rubio 1866

Utilizaban las personas participantes en ellos, para su penitencia pública, y para no ser identificados, amplios ropajes y sin ceñir, la denominación hopa, preludio de la actual túnica penitencial, y cubrían su rostro y cabeza con una especie de antifaz, cubrerostro o capirote, conocido por capuz, atuendo estos utilizados por los portadores de féretros de la época.

Extraido del Artículo "Los Cortejos" de D. Antonio Armario Muñoz
Lámina de Don Quijote y los Disciplinantes

Los disciplinantes en Europa




Durante el siglo XIII surgen numerosos grupos de flagelantes que organizan procesiones en las que entonan cánticos penitenciales y se disciplinan públicamente. San Antonio de Padua, franciscano, (1195-1231), reunió ya junto a sí grupos de esa naturaleza.La práctica de la disciplina se hace popular y comienzan a surgir las primeras "asociaciones o cofradías de flagelantes".
Una de las obras más importantes que han llegado hasta nuestros días y que ponen en manifiesto el uso y la uniformidad de los disciplinantes es el fresco de 1485 de la Iglesia de los Disciplinantes en Clusone, provincia de Bérgamo, Italia.
Como dato curioso de este fresco es que podemos observar la uniformidad en el hábito de estos disciplinantes, túnica y cíngulo del mismo color y tejido, además del antifaz que ya termina en babero con escudo rojo de la cruz que ocupa todo el largo del mismo.
Este fresco es un valioso testimonio sobre el origen de las túnicas en las compañias de disciplinantes, en las medievales hermandades de Semana Santa o de Pasión y en nuestras actuales Hermandades y Cofradías.
JOSÉ JIMÉNEZ ARANDA (1837-1903)
"Penitentes en la Basílica Inferior de Asís"
Óleo s/lienzo   52x78 cms.
Firmado y fechado en 1874
Museo del Prado, Madrid

O.L.O.