Gran Poder

Lo que prescriben las Reglas de 1570 en el Capitulo XXI concerniente a la procesión de disciplines la tarde del Jueves Santo dice así: “ Ordenamos (…) que se lleve al principio de ella la campanilla de la cofradía (,…) más veinte y cuatro niños de la doctrina con su cruz a cuestas que se titule Jesús Nazareno del Gran Poder Santísimo y luego se saque la imagen de Nuestra Señora del Traspaso con San  Juan y a la postre un Cristo Crucificado.(…) Y asimismo vayan en la procesión dos trompetas que sean muy buenas y dos canastillas en que se coja la cera y las demandas que fueren necesarias(…) y han de ser obligados a andar cinco estaciones que los alcaldes les pareciere con tal que sea la una la Iglesia Mayor”

Las túnicas eran blancas para los hermanos de sangre, y moradas, con capirote y cordón, para los de luz, “y en los pechos la insignia del Traspaso de Nuestra Señora”. Este color morado en las túnicas ya lo vimos en la Hermandad del Silencio y el el cual sigue conservándose en la gran mayoría de Hermandades del Nazareno del resto de España.


En 1904 se acuerda cambiar el zapato de charol con hebilla propio de la época por la sandalia hebrea, como podemos observar en la lámina de Hohenleiter. Siendo la Hermandad del Gran Poder de las primeras en incorporarla a las túnicas negras de ruán con cola esparto y escudo en el pecho, culminando así el concepto actual de "cofradías de negro".
Os recomiendo ver el vídeo del Gran Poder del año 1925 en la sección vídeos. 



El escudo ¿En la túnica o en el antifaz?


El escudo de la corporación que algunas hermandades, por lo general las más antiguas, que mantienen todavía en la parte superior izquierda de la túnica, justo encima del corazón, y el cual hoy en día y debido a la evolución del antifaz -de la cual hablaremos extensamente otro día-   no se aprecia cuando el nazareno tiene el antifaz puesto, no es más que una reminiscencia del pasado, pero un histórico y valioso dato en la historia de las túnicas.
El pragmatismo actual se preguntaría ¿Porque que poner algo tan significativo en un sitio dónde no se ve? Parece incluso contradecir los estrictos principios estéticos de las cofradías. Pero no, la historia y gracias a la fuerza de la costumbre y la tradición, hacen permanecer estos escudos sobre el corazón de algunos nazarenos de Sevilla. Estilo que felizmente ha incorporado para su túnica, de cánones puramente decimonónicos, la Hermandad del Sol.
Nazarenos de la Hermandad del Sol con el escudo rojo en el pecho.
Estos escudos en el pecho siguen vigentes en otras hermandades de toda España, las cuales no han incorporado  el antifaz con capirote a su túnica y usan toca egipcia.
Estos escudos tambien fueron susceptibles de modas y cambios, como podemos deducir por la Regla de 1597 de la Hermandad de Jesús Nazareno que prohibía llevar “escudo de lata, ni de oro ni esmaltado”. O los de cordobán utilizados en otras regiones.
Escudos de las principales Ordenes Militares. Abajo a la izq. de la Real Maestranza de Caballería
Indagando para poder sostener una tesis sólida sobre la primitiva incorporación del escudo a la túnica, podemos encontrar la raíz en las Ordenes Militares de Caballería, las cuales incorporaron a sus hábitos el escudo de la orden a la que pertenecían, siendo más que  significativo la similitud de estos escudos a los de las Hermandades que aun los conservan.
Es más, es doblemente curioso que Ordenes como la Real Maestranza de Caballería tuviera una organización interna semejante a las de las Cofradías, con Hermano Mayor, Consiliarios y celebraran cultos en honor de sus Santos Patrones, además de sus actos propios más dados a la ejercitación física y la preparación para la guerra.

D. Fco. de Quevedo con el escudo de la Orden de Santiago
Llegados a este punto incluso podríamos plantearnos aquello del quién fue primero, si la gallina o el huevo. Suponiendo que por la transcendencia que tuvieron en toda europa las Ordenes militares y que aun llega a nuestros días, serían estas las inspiradoras, aunque siempre hay que tener en cuenta que como decía González de León en 1852 “Quizá no hay nada más obscuro en la historia de Sevilla, después de la conquista, que la fundación de las Hermandades, llamadas Cofradías de Semana Santa, de Penitencia, de Sangre y Luz”.

O.L.O.

Los Nazarenos del Silencio

Si queremos hablar de las túnicas nazarenas, sin lugar a duda, hemos de comenzar hablando de la Hermandad del Silencio, de la "Prima inter omnes" ya que es la única que no ha perdido el vinculo histórico desde su primitiva fundación y aprobación de las primeras reglas.

Hohenleiter reflejó el uso de  zapato con hebilla durante el primer cuarto del S.XX.
 Los hermanos visten el hábito  de la Archicofradía, que consiste en túnica de ruán o percalina negra de cola con el escudo de aquélla prendido en el lado izquierdo del pecho. Se complementa con antifaz de igual tejido o color que se eleva sobre la cabeza sostenido por un armazón cónico y liviano (capirote) de algo más de un metro de largo con dos pequeñas aberturas para los ojos. El hermano que porte el Simpecado podrá prescindir del capirote, que no llevan ni los que portan cruces penitenciales ni los manigueteros (que van junto a los pasos), llevando estos últimos el hábito de pana morada. (Regla 50ª)


Túnicas moradas que rememoran aquel 14 de abril de 1356
Recordamos el artículo "Génesis" en el enlace http://lastunicas.blogspot.com/2011/01/genesis.html

El Hermano Mayor tiene el privilegio de portar, sobre el pecho, encima del antifaz del hábito nazareno, y pendiente de cordón de hilos de plata, un duplicado, también en plata, de la llave del Sagrario de la Iglesia de San Antonio Abad. (Regla 116ª)
El Hno. Mayor con la llave del Sagrario
Cuadro de voto Concepcionista

Las túnicas de cola.

La tristemente desaparecida Hermandad del Sto. Crucifijo de San Agustín
Aquellas consistentes en una larga vestidura que se prolonga por su parte posterior, de manera pseudo-triangular, siendo este aditamento el que llamamos "cola". Algunas hermandades (la mayoría), entre las que visten dicho hábito, han optado por "recoger la cola" con el esparto, esto es, pasarlo por el interior del cinturón de esparto trenzado (o, en algunos casos, cíngulo), mientras que otras (muy pocas) prefieren mantener el modelo original y la sostienen con uno de los antebrazos (siempre el opuesto al brazo que porta el cirio, vara o insignia). En este punto hemos de señalar que desde las primeras décadas del presente siglo y hasta hace, relativamente, poco tiempo, sólo la Cofradía de la Hermandad de "El Calvario" continuó siguiendo el estilo tradicional (recoger "la cola" sobre el antebrazo),  si  bien  hoy  en  día  son   algunas más las que han recuperado estas formas.
Debemos recordar que, en origen, "las colas" eran portadas de esta última manera, en el transcurso de la procesión penitente ("la cofradía", según la terminología sevillana) y durante el tránsito por las naves catedralicias (meta y final de la "Carrera Oficial"), quedaban sueltas, en señal de duelo por La Pasión y Muerte del Redentor, algo que no se realiza en nuestros días, quizás, porque debido al gran incremento del número de nazarenos (hermanos que integran la cofradía) experimentado por nuestras hermandades, ello comportaría un excesivo alargamiento del cortejo, con los inconvenientes anejos de tiempo y espacio.

Extraido del artículo: “La Capa y su incorporación al atuendo cofrade en la Semana Santa Sevillana”.  José Mª Rodríguez R.




Fotografía de su paso de salida.

Para ilustrar este texto de J.M. Rodríguez R. he querido hacerle hueco a una de las túnicas desaparecidas y de las que se conservan documentos gráficos. Una túnica negra de cola con esparto y escudo blanco al pecho fue la túnica de la cofradía que veneraba a la que fuera durante siglos la gran devoción de Sevilla.
Desde las túnicas cofrades hacemos un reconocimiento por todos aquellos cofrades que vistieron la túnica de San Agustín, -tal vez el abuelo de tu abuelo-, y que se fueron con su túnica de cola para presentarse ante Dios Padre, pero que en vida aportaron su granito de arena y quisieron ser eslabón de esta larga cadena para que nosotros podamos ser  hoy en día, herederos de tan magnífica Semana Santa y responsables de trasmitirla a las generaciones futuras.
O.L.O.

Última salida en 1926 de la que fuera la gran devoción de Sevilla


Los pilares de nuestra Semana Santa.

Cruz de la Casa Pilatos
El Via-Crucis a la Cruz del Campo, el Concilio de Trento y el Sinodo Sevilano de 1604, son sin lugar a dudas los tres elementos necesarios para entender como está configurada nuestra actual Semana Santa, y como estos sirvieron para institucionalizar, socializar teocráticamente y encauzar todos los elementos devocionales y de religiosidad popular de la baja edad media.
Templete de la Cruz del Campo en 1899
Cuando el primer Marqués de Tarifa, Don Fadrique Enríquez de Ribera, vuelve de un viaje por Tierra Santa instaura el via-crucis de doce estaciones, que se realizaba los siete semanas que duraba la actual cuaresma, comenzando la primera estación en la capilla de las flagelaciones de su palacio, conocido posteriormente por "Casa Pilatos", hasta el humilladero de la Cruz del Campo.
Hay quién considera estos via-crucis como el inicio de la Semana Santa, pero en mi modesta opinión, considero que aunque están compuestos por disciplinantes y penitentes con túnicas y aunque recorren un itinerario fijo y marcado, no portan imágenes pasionales (tal vez algún crucifijo o cruz alzada), pero no está presente la parte cultual, solo la de la penitencia pública estacional.
JOSÉ JIMÉNEZ ARANDA (1837-1903)
"Penitentes en la Basílica Inferior de Asís"
Óleo s/lienzo   52x78 cms.
Firmado y fechado en 1874
Museo del Prado, Madrid


Serán necearías las conclusiones del Concilio de Trento (1545-1563) en el que no solo se apoyan estas estaciones públicas, sino que además potencia el culto a las Imágenes sagradas y anima a sacar a estas a la calle, prolongando así a la Iglesia no como lugar físico dónde acudir voluntariamente, sino a una Iglesia que expone a los ojos de todos los fieles, devotos o no, los beneficios y dones que Cristo les ha concedido, siendo estos últimos, los menos piadosos, los beneficiarios de esta “nueva pastoral” y que el Concilio de Trento dispuso en la sesión XXV. Titulada -La invocación, veneración y reliquias de los santos, y de las sagradas imágenes-.

Ya solo faltaba que el Sínodo Diocesano en 1604 ordenara, por medio del Cardenal D. Fernando Niño de Guevara, que las cofradías hicieran estación a la Santa y Metropolitana Iglesia Catedral de Sevilla y las de Triana a la Parroquia de Santa Ana. Encauzando y normalizando la creciente fundación de cofradías que dan culto a las imágenes de la pasión y muerte de Jesucristo y a su Madre Dolorosa en el concluido S. XVI.
O.L.O.
Procesión en la Catedral de Sevilla 1833